Basurita

January 29th, 2009

la línea 12, interno algo, tiene la peculiar característica de -cuando atraviesa los barrios del sur- volverse aún más lento. tan lento que el temita de Barney que canta Santiago con su abuela, el juego de palmas y los comentarios entre ellos, resultan alentadores.

cada golpeteo de palmas de la abuela suena a alegría: muchas pulseras doradas y finitas, más dorado en los anillos. Y el nene, gorrita a lo tigerwood blanca, a tono con las zapatillitas.

“te quiero yo/y tú a mí…”. Un beso rotundo de la mujer sella la estrofa. Besos y abrazos de esos que hacen creer -cuando uno tiene los cinco años de Santiago- que el mundo es una absoluta belleza.

sin embargo, hay episodios mínimos, de una simpleza tan brutal como demoledora, que a los cinco años marcan que no siempre la vida es declaraciones de amor y abrazos mutuos.

“estos negros de mierda…”. Voz contundente, apenas subida en la parada de Estación Constitución, la mujer mira con ojitos de cuis, pelo de cuis con rulos retocados en peluquería de barrio de Conurbano.

mira con gesto de cuis malevo. Vista desde el abajo de los asientos, ella misma debe tener gotitas de sangre de “negros de…” que se le asoman por la nariz,  en el contorno de la cara, en la forma de la boca.

la abuela dice, en voz alta: “La basura vuela y está en todos lados”. Y redobla: “No escuches Santi, sigamos cantando”. Santiago no le hace caso: se da vuelta y mira hacia donde está sentada la mujer. Mira a su abuela y se zambulle en el regazo omnipotente.

desde los asientos de atrás, la cuis sigue hablando con su hija: ”Estos negros, están en todos lados…”.

y sí, están en todos lados. Se los vea o no. Es más, esto dicho a modo de secreto: pese a que se murieron en las guerras de la Independencia, o se los cargaron los amos bravitos, se quedaron circulando por las venas de algunos que otros cuises, fundamentalmente,  supremacistas.


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