mito.hombre

October 3rd, 2008

 Era imposible no sentirse estremecida por la voz recitando Los Heraldos Negros, de César Vallejo, en la inmensidad de una sala casi vacía y con el eco que da la oscuridad.

Si bien era un adelanto (de 20 minutos) del documental de Tristán Bauer, las imágenes de bombas y guerras eran fondo. La reflexión arrasadora disparaba recuerdos de las propias imágenes guardadas en cada uno de los que ahí estaban: ilusiones, dolores, utopías, ausencias. humillaciones, ilusiones, utopías, ausencias.

Vueltas más inmensas por la cavernosidad de la voz del Che, dedicándoselas a su mujer, Aleída, en su última noche con vida en un pueblo perdido de Bolivia. “Estas palabras que son tan tuyas como mías…”, le dice a su segunda esposa. La cinta es inédita. Casi tanto como escuchar a un Che enamorado; o verlo, como un niño, comiendo con palitos chinos.

“Yo quería que se conozca al Che de los relatos de mi viejo y de mi abuelo en oposición al del mito y de las gestas heroícas”, contó su sobrino Rafael “Taco” Guevara, hijo de Roberto cuya familia debió exiliarse (donde sino que en Cuba) por el Golpe del ´76.

Está sentado en un panel de dos. Se le cuela el acento de quien vivió un largo exilio en la isla donde su tío era un prócer. Y más aún cuando la voz del hombre tiene la misma sonoridad y cadencia de la del tío-mito. Cuenta anécdotas. Explica a qué cartas le prestó la voz. De pronto, se abstrae. Erguido el cuello y los hombros hacia atrás. Casi casi, se diría, podría ser la foto de Korda que inmortalizó no sólo el mito. También los rasgos de familia.


2 Responses to “mito.hombre”

  1. anonimus on October 6, 2008 6:15 pm

    Me gusta todo. Menos el título del Che. Cheee!

  2. Silvana Avellaneda on October 16, 2008 10:45 am

    ¿le parece? a lo mejor termino poniéndole: Cheee! :)

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