Eloísa y La Osa

September 12th, 2008

x silvana avellanedax silvana avellanedax silvana avellanedaEloísa era una mujer que no quería darse por enterada de que abrasaba las noches de Pablo, el diseñador.

Era ciega a miradas soñadoras. Y sorda a las palabras de amor que saltaban codificadas de los dibujos de las tapas de libros, que él creaba sin dejar de pensar en ella.

La Osa cuenta la historia y se ríe con chispitas en los ojos. Destella un sol blanco de carcajaditas,  y no deja de pasar el pincel por el colorinche pop de una caja de galletitas Bagley que será tapa única de un libro de Walsh. 

- ¿Y Eloísa aflojó?, pregunta alguien.

- Noo, qué le va a dar pelota, mata Miryam-Osa, los ojos chinos de acordarse del amor apasionado y triste de otro.

Ella fue cartonera por cinco años. Ahora es líder indiscutida de las tardes de trabajo, recepción de visitas, y librera recomendadora experta de la editorial alternativa que le robó el nombre a Eloísa. La volvió cartonera y se convirtió en un proyecto comunitario, social y artístico que hace de la libertad de la propia creatividad, de la inclusión de todo el que quiera sumarse en serio, un sello.

Muchos de los que llegan buscan un ídolo esquivo, sucundún y vendedor callejero de los libros: Washington Cucurto, escritor, gestor y ordenador del proyecto. No está o se esconde. Sus propios libros se agotan. Pero nadie se queja: en La Boca más Boca, La Osa se encarga de contar historias, poner orden y hacer que nadie se vaya sin haber sumado una tapa de diseño como obra.


One Response to “Eloísa y La Osa”

  1. Francis Jacobo on October 2, 2008 3:23 pm

    Silvana,

    Escribes tan hermoso. Un dia quiero ser como vos!

    Besos,

    Francis

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