velar las armas

November 22nd, 2010

la noche no está ni agazapada ni inmensamente silenciosa. No.

más bien digamos que hay murmullos de ollas y cacharros. Llantos de berrinches que se cuelan en el sexto. Y una algarabía de fin de algo en el último piso, donde la que suponemos cantante de ópera se ríe como si tuviera toda la vida asegurada de plena felicidad y amor.

y en medio, la persiana baja, la luz tenue. Frida mira desde la pared con la insolencia que tienen los mitos vueltos fotos. Y el velar las armas -un tanto frágiles, amariconadas últimamente- comienza en noche que se antoja eterna. Duermevela que intuye que saltar esa valla moverá, por encima del cinismo conciente, algo del universo que al fin, al fin, abrirá las compuertas.


Trackback URI | Comments RSS

Leave a Reply

Name (required)

Email (required)

Website

Speak your mind