adio

April 1st, 2009

anoche volvió la infancia de dos chicos de rulos libres y siestas con risas largas.  Esta vez, para poner una azucena entre las manos de la mujer que se cruza adulta entre certezas varias, incertidumbres tantas.

camina la infancia llevando a la mujer con la azucena. Atraviesa la plaza Rodríguez Peña. Llega, esquivando sollozos de sombras contra las paredes, a las puertas del edificio de avenida Santa Fe. Hay velitas en las rejas, banderas por las que nunca militó, ve pretendidos herederos del patriarca muerto.

deja la flor entre tantas flores. A un costado se recuesta y piensa: en el diciembre que toda la familia llegó a la plaza soleada con euforia de papelitos, fanfarria y banderitas. Miradas que dejaban tras las más negras noches de simulacros y allanamientos. Noches en que los chicos se colaban para escuchar lo que no debían. Se amparaban en placares enormes y oscuros para mirar, (alumbrados con linternas y más angurria que entendimiento), las revistas que humeaban chistes negros de botas y uniformes.

hace un tiempo decidió no justificar a nadie por qué piensa lo que piensa y cree lo que cree. Lejos de las críticas, de puntos finales y obediencias debidas, de cuestionamientos, baja armas de agudezas. Se rinde a la memoria de, quizás, el último hombre de una estirpe  -tan humana en defectos y virtudes- que realmente soñaba una patria justa.


One Response to “adio”

  1. pablo on April 3, 2009 6:25 pm

    una patria justa nomas?

    mejor una patria honesta, justi, libre, igual y en paz

    yo: pablo, no es sólo “justa nomás”. Justa es todo eso: honesta, equitativa, libre y en paz.
    :)

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